domingo, 13 de junio de 2010

¿ Qué es Arteterapia?


Arteterapia es un camino de autoconocimiento, de tránsito por diferentes espacios internos, de contacto con el ser profundo, que despierta ante las posibilidades expresivas que se le ofrecen. Se trata de penetrar a través de lo expresivo en lo esencial.
Las fronteras entre las diferentes disciplinas artísticas, con este trabajo, se comienzan difuminando para acabar desapareciendo y Plástica, Movimiento Expresivo y Consciente, Literatura, Dramatización, Escultura, Música, Poesía…son caminos que se transforman, creando una polifonía expresiva, en algo más que ellas mismas para ser nuestro espejo y ampliarnos la percepción de nosotros mismos. El trabajo con diferentes herramientas se convierte en una disciplina que no es la suma de muchas si no el descubrimiento en ellas de nuevas subjetividades que encuentran soporte adecuado en una u otra expresión.
Arteterapia es una zona de exploración, un lugar en el que se entra para salir ampliado, descubierto, sensibilizado, emocionado, rendido y elevado, conectado. Es un espacio en el que se van despertando los sentidos y nos movemos entrando en contacto, con tacto, con nuestro espacio corporal en el que todo sucede y con el espacio en el que estamos, con las imágenes que nos habitan y a las que damos forma y movimiento. Entramos en contacto con nuestra Alma.
Ponemos en escena texturas, volúmenes, ritmos, pautas, equilibrios, espacios, miradas, distancias, movimientos, historias, vacíos, sueños, defensas, presencias, silencios, y tantas almas más que salen a nuestro encuentro para ser con nosotros y de nosotros.

Cuando comenzamos a relacionarnos con todo nuestro ser podemos Ser, plenamente. A través de este trabajo las realidades ya existentes se entrecruzan y nuestra percepción gana en riqueza y matices.
Exploramos en la acción, lo nuestro y lo que se pone en juego en lo relacional, el yo y el tú. Buscamos los diferentes yoes o tues que hay en nosotros, los personajes que interpretamos, los dramas que vivimos, las historias que actuamos. Esos actores internos son eco de nuestras muchas voces, de todos los mensajes que porta nuestra alma para construir un ser unificado, si le damos la oportunidad de hacerlo. Cuando el hombre vive en dialogo incrementa su capacidad de conocer-se.
Es necesario, desde mi modo de hacer, trabajar también desde el silencio, preparar nuestro interior, habilitar una estancia-altar desde la que poder ponernos en contacto con lo que nos habita.

Se trata de sensibilizar nuestra percepción, de ampliar la gama de registros que acontecen en nosotros y en el mundo, se trata de acallar la mente y despertar las sensaciones. Expresarnos desde ahí sería como volver al origen, rescatar lo que somos, actualizar nuestro ser que está en nuestra memoria corporal y emocional.
Estar presentes en lo que sucede es suficiente para entrar en la tarea del autoconocimiento; no bloquear lo que se manifiesta venga de donde venga, dejar que suceda, dejar que las escenas se pongan a nuestro servicio como mensaje.
Para poder modificar, girar, rotar, recolocar, dar lugar, ver, es necesario primero explorar; alcanzar a tomar contacto con lo que hay en mí. Es ahí donde podemos vincular lo que llega con los diferentes caminos expresivos que nos permiten que quede registro de lo que soy. Mirar después y tomar conciencia de la situación vital en la que estoy a través de las imágenes que han surgido y de lo que me comunican. El material que se pone a nuestra disposición es algo que seguramente nos sorprende y nos completa, que llega de un lugar quizá negado, desconocido y que a través de su reapropiación podemos restablecer los canales energéticos que habían quedado interrumpidos.
No es más que un viaje, de mí a mi mismo, que ya seré otro, modelado, pintado, escuchado, danzado, gritado, vibrado, acariciado, mirado, poemado, dramatizado, acunado, sensado, plasmado, explorado, expresado, abierto a seguir en diálogo.

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